Friday, April 24, 2015

Comentarios sobre el uso político de las teorías de la conspiración

Con la autorización de los protagonistas, copio el intercambio en Facebook a raíz del comentario de Luís Gómez Calcaño publicado aquí. Se dicen cosas interesantes sobre el uso político de las teorías de la conspiración en Venezuela, se hacen algunas críticas pertinentes este blog y yo hago algunas precisiones sobre lo que pretendo con el mismo.

Alejandro Velasco Hay cierta ironía paradójica en esto, no? Recurrir a una teoría de conspiración para cuestionar una teoría de conspiración? O el punto es que la tesis planteada refleja una teoría de conspiración?

Hugo Antonio Pérez Hernáiz Eso mismo dijo Luis cuando le pedí permiso para copiar su opinión. Otra vuelta a la tuerca. Fíjate que acusar a alguien de usar teorías de la conspiración en política es también acusarlo de conspirar, lo que hace al acusador un teórico de la conspiración. En todo caso creo que el punto de Luis es que el gobierno, si de verdad tomase en serio sus propias teorías de la conspiración, entonces tomaría medidas mucho más duras contra los "conspiradores". Yo también lo creo así y algo de eso comenté en un post sobre articulistas de Aporrea pidiendo al gobierno mano dura contra la oposición, Pero estoy casi seguro de que el gobierno nuca llegará al extremo que sugiere Luis de suspender elecciones. Yo al contrario de Luis creo que el gobierno no quisiera tener que pagar el costo político de algo así.

Luis Gomez Calcaño Como creo que ya ha señalado Hugo muchas veces en su blog, la conspiración es uno de los recursos que forman parte del repertorio de los actores políticos en las más diversas situaciones históricas e institucionales; por lo tanto, algunas teorías de la conspiración pueden referirse a... verdaderas conspiraciones. Simplemente se trata de examinarlas para ver si tienen bases creíbles y sustentables. En cuanto a la "teoría de la conspiración" formulada arriba, me encantaría que sea Hugo el que tenga razón.

Alejandro Velasco Esta bien, por eso no le paro mucho a todas las teorías conspirativas que salen, de cualquier bando, porque al fin y al cabo todas son tautológicas y auto referenciales: al instante que son comprobadas dejan de ser teorías y pasan a ser hechos. Pero si de investigar lo plausible de una teoría conspirativa se trata, y en ese sentido tomarlas en serio como base de investigación, pues me parece que valen tanto las de gobierno como las de oposición, porque ambas repercuten en hechos concretos. Sobre las elecciones, de acuerdo con Hugo: el costo político sería demasiado alto.

Lissette González Lo acabo de compartir. Creo que la suspensión de las elecciones es el principal riesgo. Y la ausencia de una fecha concreta me luce como si el gobierno estuviera considerando esa posibilidad. Elevemos el costo de suspenderlas: pidamos elecciones, denunciemos a la comunidad internacional que el gobierno se propone impedirlas. Al final, no se sabe qué cuenta sacará el gobierno y que querrá maximizar. Saludos!

Luis Gomez Calcaño El actor que es el objeto y posible víctima de una conspiración no puede darse el lujo de "no pararle" a la teoría, como dice Alejandro: durante todo el gobierno de Allende, y especialmente en 1973, se denunciaba que había una conspiración para derrocarlo; el problema es que no se llegó a conocer en detalle quiénes eran los que conspiraban y cuáles eran los medios que iban a utilizar, y finalmente no se contó con los recursos para derrotarla. En este caso, como en muchos otros, la teoría de la conspiración tenía bases reales, pero no fue capaz de producir acciones que la contrarrestaran. Lo mismo le ocurrió a Pérez Jiménez en 1958; si la conspiración es un hecho y no una simple idea paranoide de quien formula la teoría, los conspiradores tratarán de lograr su objetivo. Una "buena" teoría de la conspiración, es decir, una que logre conocer bien sus objetivos, medios y recursos, estará en mejores condiciones de enfrentarla. Betancourt parece haber aprendido bien la lección de noviembre de 1948, porque ninguna de las insurrecciones posteriores logró derrocarlo.

Hugo Antonio Pérez Hernáiz En el blog trato de seguir consistentemente a Hofstadter y no a Popper en lo que entiendo por teorías de la conspiración. Esto lo he comentado varias veces. Teorías de la conspiración lo son porque explican todo acontecimiento como producto de una conspiración, independientemente de las pretensiones de verdad de la teoría. Son recalcitrantes a la falta de evidencia porque son discursos totalizantes que explican esa falta de evidencia como producto de la misma conspiración (los medios conspirando, por ejemplo. En este punto si concuerdo con Popper). Sobre ese tema del problema de la evidencia he comentado varias veces en el blog. A las teorías de la conspiración les paro muchísima bola porque tienen consecuencias políticas concretas. El siglo XX tiene varios casos en los que teorías de la conspiración han pasado de ser discursos marginales a discursos oficiales de gobiernos: las consecuencias han sido, por usar un término técnico, burda de chimbas.

Alejandro Velasco Hugo, el problema es que le paras a unas y no a otras. Así de sencillo. Si de investigación seria se trata interesante seria ver como las teorías se nutren mutuamente entre polos opuestos. Plenamente concuerdo en que las teorías de conspiración son tautológicas - la teoría en si es la evidencia y vice versa; son circuitos ostensiblemente cerrados. Pero en realidad como sugiere Luis, habitan espacios surreales donde la "validez" usualmente proviene de teorías contrarias. Por eso no tienen signo ideológico y pensar que solo las que emanan del estado tienen consecuencias concretas me parece limitante.

Hugo Antonio Pérez Hernáiz En el blog he intentado reseñar teorías de la conspiración de todos los signos. Pero lo cierto es que las que salen del gobierno se llevan casi todo el peso. No es extraño, la razón es una afinidad electiva entre el revolucionario y la ética de convicciones, cosa de la que también hablé en post pasados. La verdad es que si se está en el poder, las consecuencias de las teorías de la conspiración son más importantes. El discurso político siempre tiene un componente conspirativo, como justificación y como acción. Pero una cosa es el presidente señalando a líderes de la oposición de una conjura para bombardear Caracas, y otra un diputado diciendo que el presidente nació en Colombia. Las consecuencias políticas son bien distintas. Una cosa es que muchos políticos acusen a sus contrarios de conspirar, otra que por ejemplo los medios públicos se conviertan en un constante productor de teorías de la conspiración. Esto no es una exageración, creo que he demostrado que AVN se puede leer en esta clave desde hace ya varios años. Alejandro me gusta mucho tu crítica sobre la posibilidad de ver el fenómeno como discurso mimético ¿a lo Girard? Y aún no hemos tocado el tema de las teorías de la conspiración como profecías auto cumplidas y como en Venezuela hay todo un modo de hacer política que invita a (desde mucho antes de Chávez) a pensarla como un evento conspirativo (de eso Luis dice algo).

Hugo Antonio Pérez Hernáiz Y por cierto no he olvidado reseñar las de "se robaron las elecciones" que ha tenido consecuencias nefastas, sobre todo par a la misma oposición....

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